Hay una línea muy delgada para poder retratar la gran tragedia que significó el 11 de septiembre y no caer en el discurso político, en cruce de ideales, en romanticismo nacional encaminado a hablar de libertad o de ser innecesariamente cursi y ablandarte las fibras más rasposas que puedas tener .
La salida fácil, en todo caso, es tocarte esas fibras y hacerte llorar. Fue una gran tragedia. Nadie lo niega. Los ecos se siguen sintiendo; pero en esta cinta tenemos una visión completamente diferente. Personal, humana, inocente y sentimental, de un hecho que le cambió la cara al mundo; sin siquiera tocar la parte política o hacer el mínimo cuestionamiento de ideales. Al final del día, no se trata de eso.
No. No hay un discurso pro americano: de nosotros los buenos, ellos los malos. No es, ni siquiera, heroica pero absolutamente íntima. Hay que advertirlo, es por demás dolorosa .
La relación entre el pequeño Oskar , de 10 años (Thomas Horn ), y Thomas , su padre (Tom Hanks ), es divertida, intensa y un reto constante. Ambos comparten juegos de inteligencia, misterios, pistas, enigmas, investigación y descubrimiento.
El 11 de septiembre, Thomas Horn , joyero Neoyorkino estaba en el WTC en una junta a parte alta de una de las torres. Murió ahí. Por casualidades de la vida, Oskar encuentra, semanas más tarde, una llave dentro de una vasija y una serie de indicios que le indican buscar su significado.
Emprende una aventura en la que, no sólo pretende resolver la última misión que su padre le dejó antes de morir, pero intentará lograr la parte más importante para él: no olvidarlo. Estrechar su relación y no permitir que el olvido consuma lo único que ahora tenía de su padre: los recuerdos.
Aquel que ha perdido un padre sabe de los desvaríos emocionales normales a la pérdida. Esta película es de pérdida y es un retrato cercano e intenso. Es habitual que, dentro del mismo estado de shock que una persona pueda sufrir por una muerte cercana, se experimenten diferentes tipos de sentimientos, comportamientos y reacciones. Vamos de la euforia, al dolor, de la vergüenza, a la frustración y de la reflexión, al terrible miedo de olvidar. Aunque no suceda, el miedo al olvido está presente y es un comportamiento normal .
Justamente ese es el retrato que ofrece el director británico Stephen Daldry en esta cinta. Es un director que ha demostrado -con su filmografía- una constante e intensa búsqueda de emociones humanas y una gama de retratos de los comportamientos que podemos tener. Una lucha interna y externa, una cacería de viejos fantasmas que atormentan almas. La muerte, siempre un elemento cercano a la línea narrativa. Sucedió en "Billy Elliot ", en "Las Horas ", en "El Lector " y claro, sucede en ésta.
Dicho sea de paso y ahora que recordamos sus cintas, démonos cuenta de la inmensa calidad y cualidades de dichos films. Todos ellos (y digo todos) han llegado a las respectivas entregas de los Premios de la Academia , en diferentes categorías; ya sea como director, como película o bien su elenco está nominado. Se toma tiempo en hacer cintas. Quizá hasta tres años entre cada uno de sus proyectos, pero no hay desperdicio ni afán de experimentar en otras cosas.
Lo que le exprimió al entonces niño Jamie Bell en "Billy Elliot " fue notable y nos hablaba, no sólo de las capacidades del infante británico, pero también de la adecuada dirección y encaminamiento al lado emocional que su director estaba proveyendo.
En este caso, me pareció fantástico lo que hizo con el muy joven Thomas Horn . Es debutante. Es apenas su primera cinta y te pone los pelos de punta. Le da vida a Oskar , este niño sumamente perturbado y confundido, pero de espíritu invencible. Este chico es un diamante en bruto. Habrá que seguirlo de cerca y ver cómo encamina su carrera. Capacidades hay.
El gran actor sueco Max von Sydow hace uno de esos papeles misteriosos y conmovedores. Es el retrato del dolor y el tormento, todo expresado en gestos y posturas. No habla. Es mudo. Un hecho traumático en su vida lo privó del habla por lo que todas sus emociones son expresadas con otro tipo de lenguaje. Es un personaje detonante en la trama y, por lo logrado en esta cinta, ahora compite a mejor actor de reparto junto con Nick Nolte, Christopher Plummer, Keneth Branagh y Jonah Hill.
Tom Hanks, Viola Davis y Sandra Bullock , quizá los actores más conocidos, son en este caso mero apoyo. Ésta última tiene, hacia la parte final de la cinta, una serie de escenas de profunda intensidad, por demás logradas y emotivas.
El empaque de la cinta es simplemente glorioso. Hay recursos deliciosos visualmente. Hay recurrentes planos aéreos picados, que no te expresan más que el inmenso laberinto en el que se mete este chico en búsqueda de respuestas. Hay juegos de edición que te contagian la locura casi aturdidora a la que este niño está expuesto. Logradísimo.
Ésta es una hermosa cinta que te conmueve. Es una historia de personas y no de naciones. Es una historia de la vida y la muerte, los padres e hijos, el amor y el olvido, los sueños y las realidades.
No se sorprendan si aparecen en sus gargantas esos nudos dolorosos y las lágrimas les llenan los ojos. Es sumamente conmovedora y, por supuesto, que se las recomendamos ampliamente. Estreno nacional, en México, el próximo 24 de febrero.
Rafael Sarmiento
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