'The Artist' y el secreto de su encanto
26 de enero de 2012 16:39

Nadie duda de que la cinta es una de las grandes sorpresas de 2011. Cuando nadie se lo esperaba, encabezó todos las nominaciones de la temporada de premios, y ahora compite por (nada menos que) diez premios Oscar. Sí: una cinta en blanco y negro y muda es la segunda más nominada (la primera es "Hugo" con 11) a los máximos premios de la Academia.
¿Qué tiene este film para encantar a tantos? En primer lugar, es original. Apuesta a recuperar una experiencia, la de ver cine mudo, y homenajear de paso a la industria de Hollywood y a sus estrellas, jugando con los códigos del cine silente: la proyección acelerada, la gesticulación de sus actores, los intertítulos, las yuxtaposiciones, las transiciones típicas de ese cine. Todo ello conforma un cóctel de recursos estéticos que remite a una era de oro de los grandes estudios y, sobre todo, a lo que se llamó el "star system".
Eran tiempos donde las estrellas reinaban. Los directores y, sobre todo, la trama de la cinta, no tenían demasiada relevancia. Era la estrella la que convocaba a las masas a los cines y provocaba devoción. Las estrellas tenían en sus manos el negocio: firmaban contrato con un estudio y los productores se volvían millonarios. Y ellas también.
"The Artist" sitúa su historia en un momento de transición: el momento en que comenzó, tímidamente, el cine sonoro. Nadie sabía en ese entonces de que así sería el cine por los próximos cien años. La industria cambió radicalmente, y algunas estrellas del cine mudo cayeron en desgracia porque no se adaptaron. O fueron descartadas por el sistema, para dejar paso a un nuevo staff de "carne fresca".
La cinta cuenta la historia de la estrella llamada George Valentin (¿algún eco a Rodolfo Valentino?), que es puro encanto y talento ante las cámaras. El cine lo adora, y las chicas también. Por eso una morocha de ojos brillantes llamada Peppy aprovecha los cinco minutos de fama que le da el destino para conocer al galán y fotografiarse con él. A través de varios encuentros causales va alimentándose el amor. Pero llega el cine sonoro: George es despedido y Peppy se transforma en estrella. ¿Podrá el amor más que la impiadosa oscuridad que provoca en la ex estrella caer en el frío anonimato?
No caben dudas de que Jean Dujardin y Berenice Bejo (argentina radicada en Francia) tienen el encanto y el talento necesario para rendir a los espectadores a sus pies. La realización a cargo de Michel Hazanavicius es impecable, y despliega muy buenas ideas. El guión es simple, quizás demasiado. Busca convertirse en un cuento de hadas y lo logra. Pero podría haberse aventurado a caminos menos seguros, más complejos. Quizás menos complacientes y más arriesgados. La operación del film no es nueva: hay que recordar el gran trabajo del exquisito director canadiense Guy Maddin y su prolífica labor con los códigos de los comienzos del cine.
"The Artist" es un homenaje al cine al que Hollywood no se podrá resistir.
Por Cynthia Sabat
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